viernes, 6 de septiembre de 2013

Pediría al viento





Si pudieras amor volver conmigo
allí donde nace el viento,
donde se aguzan los sentidos,
te estrecharía entre mis brazos
anidándote contra mi pecho,
te besaría dulcemente los ojos
hasta que cayeras dormido
abrigando tu desnudez con mi piel
y entibiándote en mis suspiros.

Entonces mirándote pediría al viento,
conocedor de amores sin tiempo,
que mientras yo te cubro de besos,
se volviera brisa fresca en tu nido
soplando ligera sobre tu frente,
refrescando tu mundo de sueños
y sacudiendo de ti los momentos idos,
poniendo voz a esos sentimientos tuyos
que me matan de amor viviendo contigo.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 6 de Septiembre del 2013

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Lluvia de invierno




Mírame amor a los ojos,
grábate a fuego en mis pupilas
que quiero llevarte conmigo
por donde me lleve la vida.

Dime un te quiero al oído
entre susurros y suspiros
que quiero llevarme tu voz
alertando mis cinco sentidos.

Apégate fuerte a mi pecho,
pon tu corazón sobre el mío
que tan solo lo escucho latir,
si estamos en uno fundidos.

Ven y dame en la boca un beso
empapándome en tu aliento tibio
que si me moja la lluvia de invierno,
será tu recuerdo el que me quite el frío.

María Elena Astorquiza V.
Santiago, 4 de Septiembre del 2013

martes, 3 de septiembre de 2013

Porque me amas




Porque
me amas
y te amo,
es más clara
la luz de la mañana.

Porque 
me besas
y te beso,
mi boca muere
si estás lejos.

Porque
me miras
y te miro,
un puñado de estrellas
en el cielo se derrama.

María Elena Astorquiza V.
Santiago, 3 de Septiembre del 2013

lunes, 2 de septiembre de 2013

Una sonrisa enmarcada



Pedí al cielo que me enmarcara
una linda sonrisa de la luna
para traerte un regalo
que tu cuarto engalanara
porque sé que a ti te enamora
esa sonrisa como ninguna.

La luna se sintió halagada
de saber que tú la mirabas
y sonrió para ti desde lo alto
vestida solo con su piel de nácar,
allí te dejó una sonrisa enmarcada,
y entre cuatro maderos colgada.

María Elena Astorquiza V.
Santiago, 3 de Septiembre del 2013

Ay Septiembre



Ay Septiembre, Septiembre,
busco en tu cielo azul celeste
volantines de mil colores
que me recuerden mi niñez
de papeles rompiendo el aire,
de tonadas tan alegres,
tan de mi campo amado,
cantadas con una guitarra
de cuerdas transparentes
que pulsaba con mis dedos
temblorosos e inocentes,
tratando de sacar compases
en tantas horas estudiados
para cantarle a ese amor
que a todas horas del día,
intimidando a mi inocencia,
se paseaba por mi mente,
abrochando botones dorados
llenando de sana alegría
y de íntimas vivencias,
mi corazón adolescente.

Hoy es otro Septiembre,
triste ha pasado el tiempo
y su cielo antes azul celeste
ahora se pinta de negro
entre dolores inmensos,
cargados de evocaciones
angustiosas e hirientes
y de mi Chile sonriente,
antes solidario y sincero,
todo aquello tan hermoso
ha quedado en el recuerdo.
Ahora todo es diferente,
nadie confía en el otro,
nadie tiende ya su mano,
la poesía de nuestra tierra
antes amorosa, colorida y serena,
escribe lastimeramente sus poemas
con letras de tinta negra,
los nuevos versos son tristes,
de un pesimismo doliente
que no ve llegar la primavera.
El amor, ese milagro que tanto une,
fácil se olvida y se deja de lado
por mantener ese odio inmune
que tanto separa a los hermanos.

María Elena Astorquiza V.
Santiago, 2 de Septiembre del 2013

jueves, 29 de agosto de 2013

Soñar junto al mar




Nada me vuelve más calma y serena
que sentarme a soñar junto al mar,
entre cantos de gaviotas y arena,
disfrutando alegrías sencillas
como las de esas blancas olas
que sin pretensión alguna,
revientan suavemente en la orilla
coronándola de espuma.

El viento que viene de adentro
trae hasta mí la sal de tus besos
y alegre juega con mis cabellos
como tú en nuestros momentos,
indiscreto me recorre toda entera
humedeciéndome con la brisa,
como si él también quisiera,
arrancar de mi boca una sonrisa.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 29 de Agosto del 2013

miércoles, 28 de agosto de 2013

Me dormí soñándote



Me dormí soñándote
y seguí soñándote dormida
y mientras más te soñaba,
más bonita era la vida,
me hice un nudo en tu espalda
para invitarte conmigo a soñar,
tu mano se apegó a la mía
y te sentí suavemente suspirar.

Y yo medio despierta deseaba
que la noche fuera eterna
aunque más ya no durmiera,
me bastaba en mi desvelo
con sentir que junto a mí dormías,
que eras árbol erguido en mi tierra
y entibiada en tus suspiros,
creí oír de tu boca un te quiero.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 28 de Agosto del 2013