Ay Septiembre, Septiembre,
busco en tu cielo azul celeste
volantines de mil colores
que me recuerden mi niñez
de papeles rompiendo el aire,
de tonadas tan alegres,
tan de mi campo amado,
cantadas con una guitarra
de cuerdas transparentes
que pulsaba con mis dedos
temblorosos e inocentes,
tratando de sacar compases
en tantas horas estudiados
para cantarle a ese amor
que a todas horas del día,
intimidando a mi inocencia,
se paseaba por mi mente,
abrochando botones dorados
llenando de sana alegría
y de íntimas vivencias,
mi corazón adolescente.
Hoy es otro Septiembre,
triste ha pasado el tiempo
y su cielo antes azul celeste
ahora se pinta de negro
entre dolores inmensos,
cargados de evocaciones
angustiosas e hirientes
y de mi Chile sonriente,
antes solidario y sincero,
todo aquello tan hermoso
ha quedado en el recuerdo.
Ahora todo es diferente,
nadie confía en el otro,
nadie tiende ya su mano,
la poesía de nuestra tierra
antes amorosa, colorida y serena,
escribe lastimeramente sus poemas
con letras de tinta negra,
los nuevos versos son tristes,
de un pesimismo doliente
que no ve llegar la primavera.
que no ve llegar la primavera.
El amor, ese milagro que tanto une,
fácil se olvida y se deja de lado
por mantener ese odio inmune
que tanto separa a los hermanos.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 2 de Septiembre del 2013

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