Te he escrito ya tantas cartas
contándote como es que siente mi alma,
casi siempre han sido cartas de amor
y otras en que sé, he perdido la calma.
Sin embargo siento que a mis palabras
simplemente se las lleva el viento
hasta más allá de las montañas
y solo él acoge mis sentimientos.
Hoy dejo para ti mis cartas colgadas en un cordel
como si fueran prendas recién lavadas,
aunque a mis letras no las mojó la lluvia de ayer
sino las tibias gotas de mis lágrimas saladas.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 7 de Septiembre del 2013

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