Déjame alzarme en puntillas
para alcanzarte, luna, lunita
y ofrecerte como regalo,
envuelta en una nube blanca,
atada con cintas amarillas,
a quien quiero con toda mi alma,
a mi segunda madrecita.
Baja del cielo hasta mis brazos
sin demorarte, luna, lunita
que quiero revestir con tu luz
de aurora suave y bonita,
ese cuarto de paredes altas
que de noche encierra los sueños
y los suspiros de mi hermanita.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 25 de Agosto del 2013





