lunes, 20 de diciembre de 2010

Me gusta escuchar el silencio






Me gusta escuchar el silencio
ese dulce silencio compartido
tú y yo soñando a un tiempo
en hermosos momentos vividos,
sin roce de piel, sólo recuerdos,
de cálidos abrazos, de caricias tiernas,
de besos húmedos de labios dormidos.

Me gusta escuchar el silencio
de dos almas entrelazadas
que unidas en el pensamiento
están siempre comunicadas,
más me duele ese silencio desigual
en que es solamente mi voz quieta
la que cubriéndote de besos te habla
en cambio tu voz siempre está callada,
y mientras yo tus palabras de amor
sólo en mi imaginación escribo,
tú simplemente te dejas amar
por mi tonta boca enamorada.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 21 de Diciembre del 2010

domingo, 19 de diciembre de 2010

Si me preguntan


Si me preguntan
desde cuando te quiero,
la respuesta es,
desde hace mucho tiempo,
si me preguntan
desde cuando me gustas,
la respuesta es,
desde hace mucho más,
si me preguntan
desde cuando te deseo,
la respuesta es, desde
que me empezaste a gustar,
si me preguntan
hasta cuando te espero,
la respuesta es,
hasta que puedas llegar,
si me preguntan
hasta cuando te quiero,
la respuesta es,
hasta siempre y más allá.

María Elena Astorquiza V.
Santiago, 19 de Diciembre del 2010

Despierto y no estás a mi lado


Despierto y no estás
tú dormido a mi lado,
estiro mis brazos
y te busco en vano,
recorro tu espacio,
tu lugar en mi cama
siguiendo tus formas,
notando tu ausencia
con mis manos vacías,
con mi alma inquieta.

Despierto sedienta
y me muerdo sangrante
queriendo besarte
queriendo tocarte,
con mis dedos sigo
la línea de mis labios
creyendo sentir
que eres tú quien dibuja
el perfil de mi boca,
esa boca que es tuya
y que si tú ya no besas
de nostalgia está loca.

Despierto y recuerdo
que siempre eres mío
que vuelas como el viento
hacia otros caminos,
que será el mismo viento
el que te traerá conmigo,
que esperaré tu regreso
con una rosa en el alma
que conserve en mi pecho
tu amor y mi calma,
con sus pétalos cerrados
hasta que tus besos los abran.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 19 de Diciembre del 2010


sábado, 18 de diciembre de 2010

Llega la noche

Llega la noche y con ella la pena
de no poder entregar mis versos
hacerte llegar mis poemas,
esos que escribo con simples palabras
transcribiendo los sentimientos
que nacen desde el fondo de mi alma.


Llega la noche y sólo espero que salga la luna
ella sabrá hacerse eco de mi angustia
iluminando ese rincón adonde mi luz no llega,
llevando el susurro de mis versos tristes
a ti que tanto mi voz oír quisiste.


Y mañana volverá a salir el sol
y volverá a correr el día
y nuevamente al llegar la noche,
me invadirá la angustia
y volveré a perder mi alegría,
se la llevará la pena de sentirme lejos
de ese corazón que siento tan mío,
de ese corazón que necesito tanto
como al aire que respiro,
pero que parece tan lejano y tan frío.






María Elena Astorquiza V.


Santiago, 18 de Diciembre del 2010

Hoy vuelvo a tu lado


No fue por ingratitud
pero hace un tiempo
te he dejado,
más hoy vuelvo a tu lado
necesitada de tu abrazo
con mi corazón contrito,
latiendo triste y acongojado.
El tiempo y las distancias
parecieron separarnos,
pero sólo han sido eso,
tiempo y distancia,
en mis recuerdos siempre
estás ahì latente,
porque tú y yo, la verdad,
jamás nos hemos separado.


Has sido el depositario
de mis más íntimos sentires,
y tanto me conoces que
aunque yo no te los cuente,
sabes más que yo de mis ires y venires.


Mi alma va a la tuya firmemente atada
y no me importa si tú te quedas con la mía
o si las llevamos cambiadas,
hoy vengo a ti a ahogar
mis penas en tus letras,
besando una a una
las palabras que proyectas,
humedecidas por mis labios y mi llanto,
quiero que lleven mi voz quebrada
a quien le escribo para que encuentre
en estos versos tiernos y sencillos,
todo el amor que para siempre le he prometido.






María Elena Astorquiza V.
Santiago, 18 de Diciembre del 2010

miércoles, 25 de agosto de 2010

A la madre del minero

Mujer, madre doliente del minero caído
lloras porque tu hijo amado no vuelve,
sé que es inútil y en vano pedirte que
contengas tus lágrimas que en la tierra se pierden.
El llanto por la pérdida de un hijo,
es una vertiente que de brotar nunca se cansa,
un caudaloso río que de correr no termina,
la herida de una lanza que lacera el alma,
la impotencia de no poder evitar el sufrimiento
a ese hijo que trajiste al mundo y nació a la luz,
mientras sangraban dolorosamente tus entrañas.


Mujer, madre sufriente de corazón abatido,
deja descansar a tu hijo ya en la tierra,
no hagas más difícil su inesperada partida,
dale un descanso a tu corazón aunque no puedas,
y piensa que tu niño amado se durmió en paz
soñando con los brazos de su madre querida,
esa que le preparaba a diario su café,
se preocupaba de tener su ropa limpia
y lo esperaba con una humeante comida.

Madre de ese minero fuerte y joven
que para ti sigue siendo un niño,
déjame que llore de mujer a mujer contigo,
que me siente en silencio rezando a tu lado
y que en un abrazo estrecho te entregue mi cariño,
que tus hijos y mi hijos son hombres iguales,
sin importar que lleven diferentes caminos,
ambas somos madres amantes y sufrientes,
cuando a ellos los golpea duro el destino!

lunes, 16 de agosto de 2010

Mi corazòn como mis versos


Mi corazón como mis versos

tienen un solo destino cierto,
convierto en palabras y rimas
el inmenso amor que yo siento.
Si escribo de amarnos entre todos
es porque lo estoy de corazón sintiendo,
y mis poemas a todos pertenecen,
un amor humano que envuelve
a aquellos que pasan por mi lado,
y que la vida ha hecho que compartamos,
esperanzas o deseos anhelados.
Si escribo poemas a mi amor amado,
esos versos sí tienen un único dueño,
pertenecen a aquel que llegó a mi vida,
a llenarme de ilusiones y a poblar mis sueños.
Esas palabras nacen desde el fondo de mi alma,
son sinceras, nada ocultan ni disfrazan, nada callan,
nunca supe guardar mis sentimientos verdaderos,
y ahora ya no me interesa siquiera aprenderlo.
Aunque mis suspiros le importaran sólo al viento,
aligero mi alma al exhalarlos pensando que lleguen
al alma de ese hombre a quien yo tanto quiero,
que la respuesta de sus labios que no mienten,
hace latir a mi corazón aceleradamente,
porque sin sus besos que adoro desespero.
Y el día que mi amor a él le sea indiferente,
ese amargo día que espero nunca llegue,
yo seguiré soñando en sus besos ardientes,
y ansiando que más de alguna vez me tenga
con nostalgia en sus recuerdos presente......