Despierto y no estás
tú dormido a mi lado,
estiro mis brazos
y te busco en vano,
recorro tu espacio,
tu lugar en mi cama
siguiendo tus formas,
notando tu ausencia
con mis manos vacías,
con mi alma inquieta.
Despierto sedienta
y me muerdo sangrante
queriendo besarte
queriendo tocarte,
con mis dedos sigo
la línea de mis labios
creyendo sentir
que eres tú quien dibuja
el perfil de mi boca,
esa boca que es tuya
y que si tú ya no besas
de nostalgia está loca.
Despierto y recuerdo
que siempre eres mío
que vuelas como el viento
hacia otros caminos,
que será el mismo viento
el que te traerá conmigo,
que esperaré tu regreso
con una rosa en el alma
que conserve en mi pecho
tu amor y mi calma,
con sus pétalos cerrados
hasta que tus besos los abran.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 19 de Diciembre del 2010
No hay comentarios:
Publicar un comentario