Por robarte uno solo de tus besos
la vuelta al mundo entero daría,
por una dulce sonrisa de tu boca,
todas las distancias acortaría,
por una sola mirada de tus ojos que adoro,
no hay camino que por largo no recorriera,
por una caricia de tus manos divinas
si supiera que al encontrarte me la dieras,
uniría con mis pasos los polos de la tierra.
Por robarte uno solo de tus besos
y embriagarme en el dulce licor
de tus ardientes y húmedos labios,
vagaría siempre solitaria y errante
aunque no conociera el destino
si al terminar mi eterno viaje
pudiera tenerte amor conmigo.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 23 de Diciembre del 2010

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