martes, 15 de agosto de 2017

Corderitos blancos



Prendidos a los corderitos
blancos de tu pecho
se quedaron mis ojos
esperando cerrarse
sobre sus tibios cuerpos
a medianoche en el lecho.

Y me envolví en el abrigo
de tus fuertes brazos
olvidando la lluvia,
el frío de invierno
y el viento que golpeaba
ventanas y techos.

Desperté antes del alba,
tú estabas dormido
y yo te besaba,
mientras en lo alto del cielo
sobre su manto antes negro,
mil estrellas brillaban.





sábado, 12 de agosto de 2017

Hay una parte de ti



Hay una parte de ti
que nunca conocí pero imagino
en el hacer y el sentir de cada niño
que se ha cruzado día a día en mi camino.

Hay una parte de tu alma
que se hizo vida sin que entonces me invitaras
a compartir contigo mi presencia, mi sonrisa,
mi alegría, mi contención y mis palabras.

Hay una parte de ti que aún desconocida me enternece 
porque intuyo que hubo en ella lágrimas y risas,
pero si hubo penas, te recompensó con creces
al convertirte en el hombre que hoy eres.

viernes, 11 de agosto de 2017

Magnolio blanco



Magnolio blanco,
mi novio de invierno
que hacia el cielo
te yergues,
con tus flores
de nácar
y tus hojas
tan verdes,
con tu tronco
tan alto
que entre sus ramas,
las ama y sostiene.
Magnolio blanco,
guardián de mi calle
que enamoras mi alma
y a limón hueles,
tu prestancia me llama,
tu silencio me hiere.

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lunes, 7 de agosto de 2017

Luna roja



Luna roja en el cielo,
luna roja de amor,
luna roja de celos,
luna roja de pasión.
Luna roja que me entiendes
y conoces de mi alma la ilusión,
pídele que me ame siempre al alba,
que no deje morir mi corazón.





Imagen de Matías Di Stefano 

Verás que te espero



Mi hombre de otoño,
mi niño de invierno,
marinero errante,
buscador de tesoros,
navegante eterno.
Te ofrezco en mi muelle
de suaves maderos,
cobijo y abrigo
cuando llegues a puerto
en tu blanco velero.
Verás que te espero
envuelta en la niebla
con un beso en los labios
y en mi frente una estrella
que te muestre el sendero.



Saber que tú me quieres



Saber que tú me quieres
me enaltece y me conmueve,
el pensar en tus miradas
y en el agua de tus besos,
hace que ahoguen mis suspiros
en los mares de mi alma,
mis latidos poco a poco desvanecen
y de mis nublados ojos llueve.

Saber que tú me quieres
me motiva a escribir rimas
al cielo, la luna y las estrellas
sin saber de poesía
y aún así me ha hecho reina
sin corona ni diademas
en un reino de mil letras

y un castillo de poemas.