Magnolio blanco,
mi novio de invierno
que hacia el cielo
te yergues,
con tus flores
de nácar
y tus hojas
tan verdes,
con tu tronco
tan alto
que entre sus ramas,
las ama y sostiene.
Magnolio blanco,
guardián de mi calle
guardián de mi calle
que enamoras mi alma
y a limón hueles,
tu prestancia me llama,
tu silencio me hiere.
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