Despertó el cielo esta mañana
vestido entero de gris y negro
y sin embargo ante mis ojos
no ha habido cielo más hermoso
que este cielo gris de invierno
y como si él adivinara que yo
lo contemplaba desde lejos,
después de lucir su traje oscuro
abrió de par en par sus cortinas
dejando al sol brillar cual oro puro
y entonces su luz inundó mi lecho,
hizo nido seguro entre mis brazos
y de paso, encandiló mis pupilas.

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