lunes, 6 de agosto de 2012

No eran míos



No eran míos tus sueños,

no eran míos tus besos,
no eran mías tus palabras
ni el verde trigo de tus ojos,
tampoco era mío el latir de tu pecho
ni el sentir de tu alma en tus ocasos rojos.

Solo era mío el amor que siento,
solo era mío tu eterno silencio
como son solo míos el dolor y la pena
que me corroen entera  por dentro,
pude haberlo imaginado todo
pero nunca mis sentimientos…

Hoy mis versos están vacíos


Hoy mis versos está vacíos,
tengo el pecho apretado
y el corazón dolorido,
en esta fría y brumosa mañana
han sido mis tibias lágrimas
las que han bañado temprano mi cara.

Hoy tengo el cuerpo triste y abatido,
mis manos caen vacías junto a mis caderas
siguiendo la desesperanza de mis brazos,
tú no estás, ya no siento tu presencia,
ya no es mío el calor de tu dulce abrazo
y hasta el cielo gris de mi sentir se ha conmovido.

Hoy no me nace escribir un inspirado y alegre poema,
solo escribo llorando lo que me dicta tu ausencia,
un remolino desconsolado y sin sentido sobre mi arena,
nostálgica de tus besos que hacen hervir la sangre en mis venas.
Tanto soñé con ver navegando al menos por una vez el mástil de tu velero,
erguido y empujado por el viento de los deseos, hacia mi vientre desierto.....

sábado, 9 de julio de 2011

A Facundo Cabral y en él, a todos los poetas.

No se acalla la voz del poeta
tensando el arco para matarle
con el certero disparo de una flecha
ni con mil balas de metralleta.
La voz del trovador y el poeta
jamás se diluirá en el viento,
renacerá como renace el alba
en brazos de la suave noche 
que con sus velos apenas la toca
aunque le quiten el último aliento,
aunque la muerte amordace su boca.
Esas palabras que él retrató
en mil versos y poemas,
traducen amores,
ansiedades y penas,
van decididas buscando
el amor entre hermanos
y el entendimiento
y la solidaridad entre los pueblos
para vivir un mano a mano.
Esas palabras quedarán
desde hoy y eternamente
como su legado más profundo,
suspendidas en el tiempo
para demostrar al mundo
que las únicas armas
que un poeta esgrime,
son los sentimientos de su alma
que con su pluma escribe.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 9 de Julio del 2011

jueves, 5 de mayo de 2011

Moldéame como arcilla


Amor, recorre
con tus manos
el relieve de
mi cuerpo,
moldéame
como arcilla
entre tus dedos
y dame la forma
que tú quieras,
la que dibujen
tus sueños,
la que se acomode
a tus brazos
en un abrazo
estrecho,
la que calme
tus ansias
en el vaivén
de mis caderas,
la que te haga
dormir
en la tibieza
de mi pecho.
Pinta en mi rostro
la sonrisa
que te gusta,
esa que responde
a la forma en
que me miras,
y dale a mi piel
de todos los días
el color del otoño,
el color de la miel,
el del ocaso eterno,
y cuando me ames
el suave rosa de 
de la flor del cerezo,
porque mi sangre
toda se alborota
cuando siento
sobre mi boca
el calor de tus besos.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 5 de Mayo del 2011


En mi playa: Te amo

En mi playa: Te amo: "Te amo con la suavidad de la brisa y con la fuerza del viento. Te amo con la dulzura de las flores y de los colibríes que las besan atraído..."

Te amo


Te amo con
la suavidad
de la brisa
y con la fuerza
del viento.
Te amo con
la dulzura
de las flores
y de los colibríes
que las besan
atraídos
por su perfume
y sus colores.
Te amo con
la luz del
nuevo día,
con la intensidad
de ese lucero
que ilumina
mis mañanas
anidando alegre
frente a
mi ventana.
Te amo con
la delicadeza
de la luna
que ilumina
el cielo oscuro,
armonizando
a ese maravilloso
coro de estrellas
que hacen que
la noche sea
más amable
y más bella.
Te amo con
la ternura
infinita
de mi alma,
con la mirada
enturbiada
por mis lágrimas
cuando nuestras
manos ansiosas
se entrelazan
y mirándome
a los ojos,
silenciosamente
me dices que
me amas.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 5 de Mayo del 2011

miércoles, 6 de abril de 2011

El tiempo apurado corre


El tiempo apurado corre,
escurre como el agua
entre mis dedos
y por más que quiero,
detenerlo no puedo,
siempre quiere llegar primero
en su carrera al destino
sin pensar si fue generoso
cuando pudo detener su camino
para hacer más largo el encuentro
de dos enamorados
que no sólo esperan con ansias
compartir besos y promesas
en un fugaz momento,
sino la vida entera
en una conversación franca y sincera
que en tan breves  instantes
no se abre ni se alcanza.
Si yo pudiera encontrar la forma
de distribuir bien el tiempo,
avanzaría en el reloj las horas
de quienes sufren soledad y dolor
pero detendría los minutos
en que tú y yo estamos juntos
y hablamos de amor,
siento que apenas te veo sonreír
y ya pronto tienes que partir…..


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 6 de Abril del 2011