Amor, recorre
con tus manos
el relieve de
mi cuerpo,
moldéame
como arcilla
entre tus dedos
y dame la forma
que tú quieras,
la que dibujen
tus sueños,
la que se acomode
a tus brazos
en un abrazo
estrecho,
la que calme
tus ansias
en el vaivén
de mis caderas,
la que te haga
dormir
en la tibieza
de mi pecho.
Pinta en mi rostro
la sonrisa
que te gusta,
esa que responde
a la forma en
que me miras,
y dale a mi piel
de todos los días
el color del otoño,
el color de la miel,
el del ocaso eterno,
y cuando me ames
el suave rosa de
de la flor del cerezo,
porque mi sangre
toda se alborota
cuando siento
sobre mi boca
el calor de tus besos.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 5 de Mayo del 2011

No hay comentarios:
Publicar un comentario