Me despertó el alba
con campanitas de plata,
era tu voz que susurraba
un te quiero niña mía
suspirando en mi espalda,
entre las sábanas blancas.
Tú enredabas mis cabellos
entre tus inquietos dedos
y abandonada a mis sueños,
imaginé que me mirabas
y tan real fue mi alegría,
que me sentí en el cielo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario