Hay algunos golpes
que siendo leves,
casi inexistentes,
nos causan dolor
y es el que provocan
las lágrimas salientes
al caer sobre la piel,
lágrimas que como gotas
de los ojos llueven
por penas de amor,
lágrimas que hieren
y que sin que las llamen,
irreverentes asoman
amargas y tibias
como esos besos breves
que se dan y se toman
y cuya ausencia duele
en la boca y las mejillas.

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