Te quiero tanto, tanto
que el día esperando
que tú vengas a mí,
se me hace frío y largo,
de un tedioso letargo,
apagado de cantos
como un invierno gris.
Es que me faltan tus besos,
tus palabras de amor
y tu cuerpo en mi lecho
y me sobran momentos
conteniendo en silencio
el dolor de tu ausencia,
ahogado en mi pecho.

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