Despiértame cuando
vuelvas a ver la mañana
con su carga de azul
y de tenues esperanzas.
Despiértame cuando
sientas que el silencio
ha entretejido su nido
en mis tibias entrañas.
Despiértame cuando
notes un día mi tardanza
y extrañes el arrullo
de mi voz y mis palabras.
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