Hay palabras que
no
son verbos
pero sin
tener
infinitivo
ni tiempo
se van conjugando
como
si lo fueran,
entrelazándose
al igual que el cielo
y
las estrellas.
Así, sol y luna,
beso
y boca,
tuyo
y mía,
él
y ella,
piedra
y roca,
uno
y una,
noche y día,
caderas y cuna,
mío
y tuya,
leño
y hoguera.
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