viernes, 2 de marzo de 2018

Un hombre y un niño




Aunque tus cabellos
sean hebras de plata,
llevas tu niñez lejana
tan viva en el alma
que eres un hombre
con rostro de niño
y bondad inocente.
Por eso es que te amo
mucho más cada día
pues mirando a tus ojos
encuentro paz y alegría,
no hay tristeza que dure,
rencores, enojos
ni ilusiones perdidas.
Contigo he aprendido
de amores sin tiempo,
de vivir el momento
y de palabras precisas
que calan tan dentro,
que se graban a prisa
y ya nunca se olvidan.


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