Algunas noches siento que la vida
me ofrece un colchón de plumas
para quedarme dulcemente dormida.
Es quizás el premio a esas otras noches
en que me atraparon desnuda las penas
y dormí desolada sobre piedras duras.
Por eso agradezco cada día esos besos,
palabras de amor y suspiros ligeros
que me alegran infinitamente el alma,
se guardan muy dentro en mi pecho
y me llevan en sus brazos al cielo.
se guardan muy dentro en mi pecho
y me llevan en sus brazos al cielo.

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