Te he buscado con mis ojos
y te he buscado con mis manos
colando el aire entre mis dedos
pero ni aún así te encuentro.
He buscado en mi lecho,
en mi cuello y en mi pecho,
tu viril aroma a pino verde
y aunque intento, no lo siento,
quizá sea porque ya han pasado
tantas horas sin tus besos,
quizás si fuera porque anoche
mientras dormida te soñaba,
entró a mi cuarto sigiloso el viento
y te arrancó sin más de mi lado
llevándote en tu aroma envuelto.

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