Contigo en mis brazos
cuando cae la tarde
el sol no se esconde,
se hace eterno el ocaso
y mi boca responde
con ansias que arden
a tus besos de hombre.
Me muerdo los labios
en un
silencio que hiere,
te contemplo sin verte
y bendigo a la noche
que me muestra como eres
y envuelta en mis sueños,
repito tu nombre.

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