Por qué me atraen tanto
tus ojos,
por qué no puedo dejar
de mirarlos,
qué misterio encierran
tus pupilas
que desde que me miré
en ellas
ya no sé lo que es vivir
tranquila.
Por qué me llama tu voz
que no escucho,
por qué no puedo olvidar
tu risa,
qué embrujo ejerce en mí
tu boca
que aunque no me hables
ni rías conmigo,
escucho todas tus palabras
y río contigo.

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