Titilan las estrellas
en el cielo,
parpadean las farolas
con el viento,
la quietud se hace dueña
de las calles
y la noche se asoma
sembrando el silencio,
soplando la bruma.
Tú juegas a esconderte
y te descubro
pues brillan en el cuarto
dos luceros,
son tus ojos que recortan
mi figura
como una tímida sombra
que a oscuras,
para amarte se desnuda.

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