Estás siempre conmigo,
en la mirada de mis ojos,
en mis labios que te nombran,
en mis manos que te tocan
y en mi vientre oscuro y tibio.
Estás en el aire que respiro
en los suspiros de mi boca,
en los versos que te escribo,
en la luna que me alumbra
y en cada minuto que vivo.
Estás en mí aún si te alejas,
eres la tenue luz en la penumbra,
las gotas tempranas del rocío,
la nostalgia de ti que no me deja,
la ternura enorme de saberte mío.
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