El viento me trae
la sal de tus besos
en un fresco rocío
sin albas ni luna.
En la playa vacía
las olas revientan
y su pálida espuma
va tejiendo su nido.
Mis ojos te buscan
recorriendo la orilla,
recordando ese día
de un verano ya ido
cuando el ocaso caía
y eligieron mis pasos,
de entre tantos otros,
cruzarse contigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario