Arriba en el cielo
mil estrellas titilan
haciendo una ronda.
Abajo en la tierra
la noche ha venido
y a tus manos frías
las entibian las mías.
El silencio se impone
con sus voces calladas
sin que nadie responda,
los pajarillos duermen
compartiendo sus nidos
y rendido en mis brazos,
con mi pecho de almohada,
otra vez te has dormido.

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