Solo para tus discretos ojos,
la timidez que me perturba.
Solo para tus cálidas manos,
mi piel salada y desnuda.
Solo para tu velero al viento,
mi bahía desierta y mis olas de espuma.
Solo para ti que naciste del mar,
vestida de mar te espero a que vengas.
Solo tus mareas inundan mis playas
motivadas por el seductor embrujo de la luna,
solo tu red de sargazo cada noche me envuelve,
solo en mis aguas se funden tus aguas verdes,
solo tus besos de rocío endulzan la sal de mi boca,
solo el viento frío que tibio soplas suaviza mis dunas,
solo en tu pecho fuerte y marinero, mis deseos se agotan.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 13 de Agosto del 2012

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