Esos dos hermosos ojos escondidos
tras la mirada clara de tu rostro pensativo,
son ojos que me han mirado enternecidos,
empapados en lágrimas de amor y de cariño.
Esos dos ojos que con su mirar me inundan,
espejos vivos de una mente que me piensa,
son mis dos luceros anunciando la mañana
y mis dos estrellas en la noche que comienza.
Esos dos pozos de aguas verdes y profundas,
con solo mirarme han intentado quitarme la sed
pero mis labios sedientos se han negado a beberles
hasta que en el vaso de mi boca me den de beber….
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 10 de Agosto del 2012

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