lunes, 13 de agosto de 2012

Escultor y amante


Tantas veces las yemas de tus dedos
recorrieron día y noche mis contornos
que mis montes, valles y laderas
tomaron las sensuales formas
que tus ardientes caricias le otorgaron,
como si mi cuerpo entero hubiese sido
un cúmulo de arcilla humedecida,
blanda como la tierra cuando llueve
que tus manos amasaban tiernamente
redondeando suavemente mis relieves.

Fuiste escultor y amante,
labrador de la figura humana,
tallándome en silencio
y sin que nada te apartara,
delicado y perseverante,
traspasaste la luz de tu mirada clara
a mis ojos de gaviota que buscaban
cardúmenes de peces en el agua,
pintaste de rosado mis mejillas
tiñéndolas alegremente de vida,
arremolinaste mis cabellos
y con el pincel encendido de tus besos,
dibujaste en mis labios rojos
una sonrisa que agradece al cielo.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 9 de Agosto del 2012

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