Me he vestido de rojo
solo para ti, para tus ojos,
para irnos caminando de la mano
hasta ese lugar tan nuestro,
donde conversamos a la luz de las velas
y con la romántica música de un piano
tú y yo bailamos abrazados.
Quiero que me beses los hombros,
quiero que respires en mi cuello,
quiero que acaricies mi espalda
y que con tus dedos juegues con mi pelo
mientras mi boca entreabierta te aguarda
suspirando estremecida sobre tu pecho
de tan solo imaginar el sabor de tus besos.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 13 de Agosto del 2012

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