lunes, 13 de agosto de 2012

Puñados de estrellas


Ay amor, si tan solo con el impulso de mi pelo al viento
pudiera correr ligera y descalza sobre la luna,
alzando mis manos abiertas hacia el firmamento
para coger puñados grandes de estrellas
con las que iluminara tu noche oscura,
te escribiría con letras encendidas un verso
en la penumbra dormida de tu techo
que te dijera, amor mío, cuánto te quiero!

Ay si tan solo mientras tú duermes quieto
yo pudiera treparme hasta el mismo cielo
para ocupar siquiera por un momento
el mismo lugar que ocupa esta noche la luna
y como ella tener la fortuna de contemplarte
repitiéndote en silencio, mil veces el mismo verso
hasta adentrarme en tus pensamientos,
haciéndome carne de tu carne en tu vida y en tus sueños.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 12 de Agosto del 2012

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