Que te envuelva la noche
en su manto de sombras,
que entres en tus sueños
como un niño en su cuna
mientras su boca te nombra.
Que alumbre la luna
tu lecho y tu almohada
y que al llegar el alba,
te iluminen dos luceros
con la luz de su mirada.
Que te acunen los te quiero
de una mujer enamorada
esa que con sus labios heridos
por tantos besos perdidos,
quiso darte el cielo entero.




