Yo nunca te he pedido
una estrella del cielo
ni que me bajes la luna
si no estás conmigo,
yo solo te pido que
seas un rayo de luz
en mis noches de bruma,
en mi invierno, abrigo
y en mi dolor consuelo
para mi pecho herido.
Yo no te pido claveles
ni rosas ni azucenas,
solo que te dejes dentro
aquello que lanzas al viento
y que a mí tanto me hiere,
aquello que te hace sentido
sin que te importe mi pena.

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