Me quedaré dormida
mirando tus ojos
a ver si esta noche
tan fría y tan calma
se viste de verde
y al clarear el alba
despierto tendida
en el trigo que crece.
Quizás si tus besos
se vengan conmigo
si tú estás dormido,
quizás si mi boca,
peregrina y distante,
te bese aún de lejos
mojando tus labios
aunque sea un instante.

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