Te soñé sonriendo
y me mirabas,
yo no podía creerlo,
eras tú, allí estabas,
tan cerca y tan lejos,
tan distante y tan mío
pero tú me abrazabas,
apretabas mi cuerpo
contra tu pecho tibio
arrancándome del frío
y sentí que me amabas
aún sin conocer tus besos.
No sé cuán largo fue,
si un momento, un instante
o tan solo un pensamiento
pero sé que te tocaba,
que mi piel palpaba tu ser
y fui entonces río y mujer.

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