Que llegue la noche
con su traje negro
de vuelos ligeros,
que venga de prisa,
que no se demore,
que tan solo quiero
cerrar ya mis ojos
y mirar hacia adentro
evocando tus besos
en la húmeda brisa,
que si tú estás dormido
yo habite en tus sueños
y me entibie tu aliento,
que tus labios heridos
abandonen los míos
y hagan nido en mi pecho.

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