En esta noche calma
en que todo calla,
te siento tan cerca
de mi piel y mi alma,
tus ojos de cielo,
tus besos de luna,
tus manos atadas
con un estrecho nudo
a mi tibia cintura.
Mis negras pupilas
dichosas de verte,
recorren tu cuerpo
buscando posarse
en tu pecho fuerte,
el más suave nido,
el más dulce cobijo
a mis suspiros heridos
cuando rompe el alba.





