jueves, 5 de mayo de 2011

Te amo


Te amo con
la suavidad
de la brisa
y con la fuerza
del viento.
Te amo con
la dulzura
de las flores
y de los colibríes
que las besan
atraídos
por su perfume
y sus colores.
Te amo con
la luz del
nuevo día,
con la intensidad
de ese lucero
que ilumina
mis mañanas
anidando alegre
frente a
mi ventana.
Te amo con
la delicadeza
de la luna
que ilumina
el cielo oscuro,
armonizando
a ese maravilloso
coro de estrellas
que hacen que
la noche sea
más amable
y más bella.
Te amo con
la ternura
infinita
de mi alma,
con la mirada
enturbiada
por mis lágrimas
cuando nuestras
manos ansiosas
se entrelazan
y mirándome
a los ojos,
silenciosamente
me dices que
me amas.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 5 de Mayo del 2011

miércoles, 6 de abril de 2011

El tiempo apurado corre


El tiempo apurado corre,
escurre como el agua
entre mis dedos
y por más que quiero,
detenerlo no puedo,
siempre quiere llegar primero
en su carrera al destino
sin pensar si fue generoso
cuando pudo detener su camino
para hacer más largo el encuentro
de dos enamorados
que no sólo esperan con ansias
compartir besos y promesas
en un fugaz momento,
sino la vida entera
en una conversación franca y sincera
que en tan breves  instantes
no se abre ni se alcanza.
Si yo pudiera encontrar la forma
de distribuir bien el tiempo,
avanzaría en el reloj las horas
de quienes sufren soledad y dolor
pero detendría los minutos
en que tú y yo estamos juntos
y hablamos de amor,
siento que apenas te veo sonreír
y ya pronto tienes que partir…..


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 6 de Abril del 2011

jueves, 17 de marzo de 2011

Cuántas veces...


Cuántas veces te habré dicho
lo mucho que te quiero,
cuántas veces habré besado
apasionadamente tus labios,
cuántas veces me habré perdido
en la mirada de tus ojos,
cuántas veces me habré dormido
entre tus brazos que añoro,
cuántas veces tú has naufragado
en mi playa de tibias arenas,
cuántas veces he deseado
que seas mi mar amado
y yo el viento que al envolverte
quite de tu alma las penas…..

María Elena Astorquiza V.
Santiago, 17 de Marzo del 2011

Esta tierra que gime



Muchas veces siento en mi alma
el dolor agudo de la melancolía,
esta tierra que gime y tiembla
en un lamento que no cesa
me lleva a pensar en silencio,
en lo que quiere expresarnos
en un lenguaje de gestos, sin hablar,
en un manifiesto de actuar inquieto
que violento sacude el suelo,
que socaba los cimientos,
que saca al mar de su sueño,
que nos hace tristemente pensar
en que lleguemos al fin de los tiempos,
sin que alcancemos a hacer realidad
ese inmenso amor que vamos sintiendo.

Y luego parece venir la calma,
calma aparente que no alcanza
a quitarnos la angustia y el miedo
de perder a quien tanto amamos,
de perder todo lo que tenemos,
de ver esos tremendos dolores lejanos,
de quedarnos aislados por la noche
en un invierno oscuro, frío y eterno.

Y despierta la mañana clara
con un renuevo de esperanzas
de que esta incertidumbre acabe
y las sonrisas iluminen las caras
de aquellos que tanto sufren
con estos desahogos naturales
de una tierra que lastimada muestra
su dolor en contritos estertores,
que aunque nos quiera nos hiere
en sus demandas justas y declaradas 
por el respeto a sus mal usados dones.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 17 de Marzo del 2011

miércoles, 16 de marzo de 2011

Si el viento




Si el viento intentara
arrancarme tus besos
taparía con mis manos
tus labios y tu boca
y los escondería dentro.

Si el viento intentara
arrancarme de tu pecho,
me asiría a ti con tanta fuerza
que mis dedos serían botones
atrapados en los ojales de tu cuerpo .

Si el viento intentara
arrancarme tus palabras
para dejarlas en otras playas,
le entregaría también mi alma
para que contigo se vaya.

Si el viento intentara
arrancarme tu amor,
me convertiría en hoja seca
para seguir tras de ti volando
hasta donde lo quiera Dios…



María Elena Astorquiza V.
Santiago, 16 de marzo del 2011

Que dulce....




Que dulce es sentir
que te amo,
que dulce es sentir
que te extraño,
que dulce es sentir
que te llamo
porque necesito
la miel de tus besos,
porque necesito
el calor de tu cuerpo
porque necesito
dormir en tu pecho.

Que dulce es saber
que me amas,
que de día y de noche
me llamas,
que despierta te veo
en mis brazos,
que dormida te tengo
en mi cama,
que sin tu amor
desespero
y pierdo la calma.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 16 de marzo del 2011

Si pudiera protegerte




Si pudiera protegerte
de todas las tragedias
que sufre esta tierra,
te guardaría dentro
de mi pecho amante,
no permitiría que nada
que te hiriera el alma
o lastimara tu cuerpo
pudiese siquiera alcanzarte.
Nutriría tus vasos con
mi sangre roja y fuerte
como si en vez de ser tú
el dulce dueño de mi vientre,
te hubiese acunado en él
gestándote en mi interior
con tu misma simiente,
asegurando tu existencia
inundándote con mi amor.
Quiero protegerte siempre
de todo el dolor presente,
que no se nublen tus ojos
por el miedo a la muerte
que si estás dentro de mí
venceremos  juntos el triste sino
que lleva a este loco mundo
a perderse sin fe ni destino.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 16 de marzo del 2011