Te amo con
la suavidad
de la brisa
y con la fuerza
del viento.
Te amo con
la dulzura
de las flores
y de los colibríes
que las besan
atraídos
por su perfume
y sus colores.
Te amo con
la luz del
nuevo día,
con la intensidad
de ese lucero
que ilumina
mis mañanas
anidando alegre
frente a
mi ventana.
Te amo con
la delicadeza
de la luna
que ilumina
el cielo oscuro,
armonizando
a ese maravilloso
coro de estrellas
que hacen que
la noche sea
más amable
y más bella.
Te amo con
la ternura
infinita
de mi alma,
con la mirada
enturbiada
por mis lágrimas
cuando nuestras
manos ansiosas
se entrelazan
y mirándome
a los ojos,
silenciosamente
me dices que
me amas.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 5 de Mayo del 2011





