Si hay algo
que hoy valoro,
esos son
mis recuerdos,
no son plata
ni son oro
pero en la quietud
de mis horas,
esas que vivo siempre
a solas,
ellos son de mi alma
el mejor alimento
y el mayor
de mis tesoros.
Unos me hacen reír,
otros me hacen
llorar,
algunos me arrancan
mil suspiros
y sin embargo
yo no quiero olvidar
ninguno
porque cada uno
de ellos
es una copia al carbón
de esos momentos
de amor
en los que aprendí
a amar y a sufrir.

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