La luna esta noche
se olvidó del candor
que en su última ronda
le pintó sus mejillas
de plata escarlata
y olvidando el color,
ahora sonríe coqueta
mostrándole al sol,
la palidez secreta
de sus copas de nácar.
Ay luna, lunita buena,
tú que contemplas de lejos
como se niegan los besos
a los amantes perdidos,
tú que tanto sabes de amor,
tanto entiendes de penas
que los juntas en tu nido.
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