Oscurece la tarde silente,
llega la noche y mi alma
desespera buscando entre
el silencio y las sombras,
tu imagen, tu voz, tus palabras,
tu mirada perlada de estrellas
y tu beso coronando mi frente.
Quisiera mirar en tus ojos
cuando el ocaso muere
y poder ver en tus pupilas
tus huellas recientes,
al niño que fuiste,
al tímido adolescente,
al hombre que eres.

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