Nunca temas ir atado
a mi piel o a mi pecho,
te amarro tanto, es cierto
pero puedes desatarte
en el momento que quieras
si te sientes harto
de mis brazos que te atan
o de la miel de mis besos.
Quisiera que recorrieras
cada noche mis senderos
pero eres siempre libre
de atracar en otro puerto
que atraiga a tu velero
si crees que sus playas
tendrán más tibias aguas.
Eres todo lo que anhelo
cuando acaba cada día,
mis sueños, mis desvelos,
mis deseos y alegrías.
Yo te ofrezco lo que tengo
en lo que me quede de vida,
ojalá si en lo poco te bastara
porque más hoy no podría.

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