En las noches calladas
me duele tanto quererte
que mojo mi almohada
con mil gotas de llanto
por miedo a perderte.
Te busco en mi pecho,
en el cielo estrellado
y en la cara de la luna,
tengo sed de tus besos
y de tu amor soñado.
Quién sabe qué rumbos
seguirán nuestras vidas,
si te atarás a mi pecho
o me olvidarás un día
envuelta en la bruma.

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