Un suspiro, dos suspiros,
un manojo de suspiros
volaron desde mi pecho
envueltos en el viento
hasta tu pecho herido.
Tres suspiros amarrados
por una cinta de raso
y con tu nombre prendido
hasta fundirse en tu aliento
y anidar entre tus brazos.
Por qué será que mis suspiros
vuelan ligeros como una pluma
cuando te imagino recostado
en mi regazo tibio bajo la luna
mientras te digo que te quiero.

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