Asida voy de tu brazo
en una noche de luna,
caminando a tu lado
por la orilla del mar
bautizando a las estrellas.
Sonrío al mirar hacia atrás
contemplando tus huellas
tan unidas a las mías
en la húmeda arena.
Quizás si las olas celosas
de mí por tu abrazo,
abandonen la calma
y las borren furiosas
con mantos de espuma,
sin embargo qué importa
que las borren a todas
si tus huellas más hondas
van muy dentro de mi alma.

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