Contigo aprendí
que el amor es vida,
que te llena el pecho
saber que tú quieres
y que eres querida,
sin importar el viento
que me roba tus besos,
sin importar cuán lejos
pudieran un día
hallarse dos almas,
la tuya y la mía.
Contigo aprendí
que el silencio duele,
que a veces te hiere
pero que es el amigo
de esas noches solas
buscando tus brazos,
deseando tu abrigo
con mis labios heridos
de tan apretados
y mis ojos mojados
soñando contigo.
Imagen de Bahía de San Gregorio al sur del Estrecho de Magallanes

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