Quién se nutrirá
de la miel de mis pechos
y humedecerá mi piel
como las gotas del rocío
humedecen a las rosas.
Quién teñirá con sus besos
de rojo carmín mi boca
y alumbrará mis pupilas
si tus ojos no me miran,
si ya no fueran míos.
Quién podrá llenar
el vacío de mi triste alma
si cuando asome el alba
no compartes mi lecho
y me echas al olvido.
Quién sino tú, que sin armas,
con tu amor me has herido.

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