Otro verano que nos deja
con su estela de colores,
sabores a uva y a miel,
noches de brisa fresca,
aromas a mar y flores
y las mil caricias del sol
con sus dorados ardores.
como el de mis quince años
en que entre las olas, la arena
y esas dunas de color estaño,
tuve el amor de un marinero
que amaba mi pelo al viento
y mis ojos cacao y canela.

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