No ha caído la noche
y ya estás dormido
y mientras te miro
sumido en tus sueños,
enrollo tus cabellos
en mis dedos desnudos
como si fueran anillos
hilados de platino puro.
Y recorro tu rostro
con mis besos tibios
suspirando en tus ojos
con suaves soplidos
a ver si despiertas
y me abres la puerta
a ese mundo tan tuyo
que yo quiero mío.

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