Mis días comienzan
cuando tú me miras,
cuando tú me hablas,
cuando tú me besas
y si tú lo olvidas,
no despierta la aurora
y la luz del sol no llega
a alumbrar mi ventana
y yo sigo adormecida
aunque corran las horas
y se convierte la mañana
en una noche negra y larga
que tan solo se acaba
si tu ronca voz me llama.

No hay comentarios:
Publicar un comentario